(Editorial) Conarroz gana todos los rounds contra los enemigos de la producción nacional



Faltando 10 días días para celebrar el
centésimo nonagésimo noveno (199) aniversario de nuestra independencia Patria y a 12 meses de la magna celebración del Bicentenario, es válido recordar que el argumento “ad hominem” toma fuerza cuando algún intruso foráneo o local quiere mancillar nuestro honor ciudadano y nuestro país.

Sin xenofobia ni maltrato al extranjero, me refiero a un hombre que se presenta como analista económico venezolano que quiere destruir nuestros modelos de producción, esquemas de precios y eliminar a los arroceros ticos, que pese a la pandemia, continuan “doblando el lomo” (la espalda) para darnos el arroz que consumimos a diario.

Me refiero sin ambages a un tal Daniel Suchar Zomer que en forma incisiva y enfermiza insiste en que Costa Rica es el tercer país con el precio más caro del arroz en América basándose en extraños sitios entre ellos el especializado Numbeo, que recopila varios productos que determinan el costo de la vida en un país.

Hoy el presidente de la Asociación Nacional de Industriales del Sector Arrocero, ANINSA, Licenciado Eduardo Rojas Villalobos, en un debate, desenmascaró y desarmó al “economista” que quedó sin argumentos válidos frente a una demostración contundente y de paliza al señalar el avezado directivo de Conarroz que Costa Rica es diferente a los demás países y no debe ser medido con la misma vara que otras naciones.

La solidaridad nuestra con el sistema de salud, con la seguridad social, la sostenibilidad de la educación pública, el compromiso de cancelar todas las cargas sociales y el cumplimiento de salarios decentes, ciertamente nos convierte en un país caro para producir.

Sin explotación laboral infantil, como sí ocurre en otros países que producen arroz, el compromiso de cumplir con el régimen de pensiones y un trato de respeto humano, lo mismo que el cumplimiento de buenas prácticas agrícolas, nos diferencian de otros países.

El directivo de Conarroz, sacó el sable en defensa del productor arrocero y del industrial y desarmó los argumentos de un sujeto acostumbrado a maquillar “estudios”, basado en su retórica cantinflesca y en su cansino acento.

Con gráficos expuestos y contundentes el presidente de ANINSA, conocedor como pocos del mundo arrocero, le esgrimió los estribillos repetitivos, insulsos y sus argumentos vacuos que no condujeron a ningún convencimiento de sus teorías conspirativas.

¡Qué poco conoce el chamo mensajero la idiosincrasia del costarricense que apoya la producción nacional! . Posiblemente no conoce aún ninguna feria del Agricultor ni un espeque de un productor arrocero que en secano o riego produce el arroz de nuestra tierra.

Seguramente le pareció extraño que la Corporación Arrocera Nacional, CONARROZ, invirtiera en octubre de 2010 – hace 10 años atrás- $4.5 millones de dólares como mecanismo de compensación para mantener el equilibro de los precios del arroz y evitar un alza desmedida al consumidor.

En esa época el kilo de arroz tenía un precio de ₡734 colones y 10 años, después- ¡Eureka! permanece a ₡626 gracias a un esquema de fijación de precio regulado que permite una larga cadena de beneficios y que genera empleo, consumo de bienes y servicios especialmente en aquellas zonas deprimidas y abandonadas.

El “Chicago Boy” de enchape neoliberal no pudo digerir que Costa Rica es diferente a otras naciones y que las llamadas cargas sociales se reflejan en invertir en educación, en salud pública, en mejores salarios, ayudas sociales, en bonos de vivienda, en acueductos, en más escuelas, colegios y en pensiones al trabajador; que vale más nuestra paz social que “commodities” arroceros, donde el factor precio es la clave determinante de compra.

Costa Rica no quiere quedarse sin ese arroz de alta calidad que se produce en el país porque si el desmantelamiento productivo llega a suceder

Carlos Fernández: con él se va el espíritu de la Patria como son nuestros sencillos labriegos y esos valientes productores que con o sin pandemia no se arrugan ante el inclemente clima, la falta de estímulo o con los comentarios de detractores insensatos.

En pocos días esta es otra derrota que sufre la gavilla de economistas e importadores (empacadores) que sin lograrlo buscan aniquilar al sector arrocero como sí lo pudieron hacer con los productores de algodón, sorgo, soya, maíz y frijoles.

Señores, sepánlo muy bien que el arroz es el carburante alimenticio de nuestro pueblo y que en cada bolsa que encuentre usted en un estante está el trabajo de 33.300 empleos, 497 productores, compuesto por 36 productores grandes, 88 medianos, y 373 productores pequeños, 10 agroindustrias y el corazón palpitante de nuestros valientes arroceros.