Miguel Ángel Rodríguez: “Vamos a estar en condiciones muy difíciles”



El hombre que, en su momento, ocupó el puesto político más alto que ningún costarricense había alcanzado. El hombre que se enfrentó electoralmente a los hijos de los dos caudillos. El hombre que llegó a la presidencia y propuso poner la economía a crecer al 6%, vender activos para no aumentar los impuestos y reducir el desempleo y la inflación al 5%. El hombre que abogó por el liberalismo económico al tiempo que escribía sobre David Hume. El exministro de don José Joaquín Trejos. El amigo de Sanguinetti. El profesor en Berkeley y la UCR. El tataranieto de Castro Madriz. El esposo de doña Lorena. El papá. El abuelito. 

“Yo tuve un entrenamiento para esto, a mí este país me tuvo un año en confinamiento, cinco meses en La Reforma y siete meses en arresto domiciliario, antes de que los tribunales declararan mi inocencia y declararan la injusticia de ese trato inhumano que se me dio”

Eso dijo el doctor Miguel Ángel Rodríguez Echeverría en el programa Charlemos del lunes 1 de junio. Don Miguel Ángel, el hombre que, también, ha sido el único secretario general de la OEA que estuvo encarcelado.  

En su libro, Di la cara, Rodríguez menciona: “Esos calabozos son inhóspitos y desoladores. Una banca de cemento y un retrete sin taza dentro de la celda eran mis únicos compañeros. Las cosas se convierten en compañeras cuando uno está muy solo”.  

Hoy, sin embargo, don Miguel Ángel está muy lejos de los calabazos y las disputas legales. Según dice, a sus 80 años,  se ocupa sobre todo de investigar, leer y escribir sobre temas de actualidad. Y asegura que, a pesar de que la pandemia no afectó significativamente su cotidianidad, extraña los abrazos de sus nietos y sus hijos. 

“Lo que pasa es que tenemos mucha ignorancia sobre el Covid-19. No sabemos las posibilidades reales de que las personas infectadas desarrollen una inmunidad duradera. Hoy se anuncia un caso de un chiquito de días de nacido que contrajo la enfermedad, lo cual va en contra de lo que uno creía: que en niños pequeños o muchachos era mucho menor la posibilidad de contagio. Es menor, sí, pero se da (…) El asunto es que tenemos mucha incertidumbre” 

Pero hay, en palabras de don Miguel Ángel, un aspecto en el que no existe la menor duda: somos más pobres. Y no solo Costa Rica: el mundo es más pobre.  

“No sabemos cuánto tiempo más va a durar esto que nos sigue empobreciendo. Mientras el turismo esté cerrado, mientras los restaurantes no puedan operar plenamente, mientras los comercios estén difícilmente habilitados para trabajar, mientras la gente no tenga los empleos, la economía no va a empezar a recuperarse”. 

Mientras nuestras autoridades, así como las de otros países exitosos en la contención de la pandemia, flexibilizan algunas de las restricciones, según Rodríguez, no sabemos si en algún momento tendremos que retomar algunas de esas medidas. Y añadió: “El tema principal es que la vida humana es muy valiosa y no podemos permitir que colapse el sistema de salud (…) Eso nos pondría en una situación terrible en la que los médicos tengan que  escoger  quién recibe los tratamientos adecuados y quién se la juega sin esos tratamientos”. 

Dijo, además, que hoy debemos quitarnos el sombrero ante la gestión de nuestras autoridades en el campo de la Salud. Y reconoció el trabajo de los enfermeros, los laboratoristas, los médicos y el personal de apoyo en todas las áreas de trabajo de los hospitales las unidades de salud.  

“Pero en el tema económico el costo es inmenso. El trabajo para evitar que se de un colapso en el sistema de salud implica el cierre de actividades”

Lo peor, según don Miguel Ángel, es que no estamos solos en esto: nuestros mercados también están empobrecidos. O dicho de otro modo, se trata de una crisis planetaria. Y agregó: “Ya no se trata de distribuir la riqueza, se trata de distribuir la participación en el empobrecimiento”.

¿Qué va a pasar?. No es aficionado a leer las cartas, no cree en el Horóscopo ni presume de sus dotes de adivino, pero don Miguel coincide en que para nuestro país, pese a todo,  existen muchas oportunidades. 

Mencionó, por ejemplo,  que desde hace varios meses existe un profundo interés en reducir distancias geográficas en las cadenas de valor; específicamente, según dijo, a las empresas les interesa que las fuentes de suministros estén mucho más próximas. Y esta podría ser una oportunidad muy atractiva para un país como Costa Rica, que tiene alta participación en las cadenas globales de valor y que comparte huso horario con algunos de los mercados más grandes de la región. 

De igual forma, subrayó que la gestión sanitaria que hemos llevado a cabo, de un modo o de otro, nos convierte en un destino turístico muchísimo más atractivo:  “¿La gente adónde va a querer ir cuando se reanude el turismo? Y lo digo con todo respeto: ¿a Brasil, a México o a Costa Rica? ¿Dónde se va a sentir más segura?”. 

Esa, según Rodríguez, es una ventaja comparativa muy importante. 

Sin embargo, añadió, las soluciones no serán sencillas de aplicar y “realmente tenemos que darnos cuenta que vamos a estar en condiciones muy difíciles”.

En ese sentido, la reducción de gasto público para Rodríguez deviene crucial: “Tenemos que gastar mucho más en la gente que se quedó sin ingreso porque no podemos permitir que nadie se muera de hambre, pero todo eso quiere decir que otros gastos hay bajarlos (…) Y esto tenemos que hablarlo sin tapujos y sin miedos” 

Para el expresidente la democracia es el reconocimiento de la imperfección. Es, en otras palabras, un arduo proceso de búsqueda de soluciones para aquello que no conocemos. Por el contrario: “El gobierno de los dictadores es el gobierno de los perfectos, los que creen que tienen la solución de todo,  entonces no necesitan oír a nadie sino que lo imponen”. Y según mencionó, huir de la imperfección de la democracia por miedo, en definitiva, podría llevarnos al populismo. Un populismo de cualquier signo que se nos antoje: diestro o siniestro.