Excoordinador de Laname reconoce que tren eléctrico es necesario y debe recibir subvención del Estado para su funcionamiento



En el 2019  Costa Rica bajó 7 escalones en el índice de competitividad del Foro Económico Mundial. La calidad de nuestra infraestructura, precisamente,  fue una de las variables que provocó esta abrupta caída. Es más, según la revista Forbes, la baja calidad de la infraestructura vial ubica a nuestro país en el puesto 117 de 141 países evaluados. 

Para Luis Guillermo Loría Salazar, ingeniero civil, catedrático de la UCR y excordinador del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Laname), en ese informe se castigó, sobre todo, el problema de los tiempos de viaje. En el programa Charlemos de lunes 8 de junio, el doctor Loría apuntó que “el estado de los pavimentos de las vías que administra el Conavi no está en tan mala condición, lo que sí está en pésima condición son los pavimentos municipales”. Cabe señalar que las vías municipales constituyen un 80% del total del país. 

Loría Salazar considera que los tiempos de viaje en Costa Rica son abismales, tomando en cuenta que somos un país muy pequeño. Y señaló que el problema tiene que ver con que “en Costa Rica todas las carreteras (porque no hay autopistas realmente) terminan en barrios en el centro de San José. Por ejemplo el caso de Cartago: la Florencio del Castillo termina en una intersección en T en Hacienda Vieja de Curridabat”. Aunado a esto, según el experto, se presenta otro problema: no hay conectividad entre las carreteras y, por el contrario, “hay que hacer malabares para llegar hasta los otros puntos”

Muchas veces se ha insistido en que una de las causas de nuestra débil infraestructura se asocia, justamente, con una débil política de planificación. El catedrático reconoció que, luego de 30 años,  el primer gran esfuerzo de planificación de la red vial se llevó a cabo en el gobierno de Laura Chinchilla Miranda: 

“Don Chico Jiménez, quien era ministro en ese momento, pagó un estudio importante que es el Plan Nacional de Transporte. Y si bien es cierto, tuvo muchas críticas, para mí, como un documento conceptual, quedó muy claro.”

 

Loría Salazar mencionó que este estudio definió tiempos de viaje y la velocidad a la que se aspira transitar, por lo menos,  en la red vial estratégica. Y también estableció algunos parámetros sobre cómo debería ser esa red vial estratégica: 

“¿Qué es la red vial estratégica? Lo que está de Peñas Blancas a Paso Canoas, y entre Moín y Caldera. Esas son vías en las que uno debiera transitar a 100 km/h de lado a lado, sin intersecciones, sin entrar a pueblos, sin semáforos, separando el flujo el normal de un pueblo. Esas son las aspiraciones-país que están en ese estudio”.

El doctor Loría insistió en que la planificación de la red vial estratégica  no se concibe para responder a las necesidades de las generaciones presentes, sino que se plantea, al menos, a un plazo de 40 años. Según dijo, eso fue lo que ocurrió con la autopista General Cañas y con la Florencia del Castillo: “si uno ve las primeras fotos de la General Cañas uno ve 4 carros. Con una mentalidad como la de este tiempo, esa obra tendría solo un carril por sentido”. 

A propósito del plan para la construcción de un tren eléctrico urbano, Loría insistió en que se trata de un proyecto del que se ha discutido mucho y desde hace muchos años. 

“El primer proyecto grande de este tipo es el Tram, de hace 12 años, en la época de don Óscar Arias. Después, con algunas modificaciones, don Miguel Carabaguiaz propuso un proyecto que costaba como 600 – 800 millones de USD. Después viene don Guillermo Santana, pasa la ley de fortalecimiento del Incofer, y tenía cierto proyecto del gobierno anterior en el que todas las intersecciones eran a desnivel. Era más caro. Y por último viene este otro proyecto al que le dio forma la administración actual”. 

Para Loría el proyecto actual cuenta con un estudio de factibilidad bastante aceptable. Según dijo, la reacción de alguna gente respecto al costo del mismo ignora que la mayoría de esas obras requieren inversiones de esas proporciones.

“Sí es un reto país importante la subvención. La subvención en trenes de pasajeros no es nueva. No sé si toda la ciudadanía lo tiene claro. Prácticamente no hay ningún tren de pasajeros en el mundo que sea autosuficiente. He escuchado hablar de alguna línea del metro de Nueva York o del metro de México. Pero en general todos los países tienen que subvencionar los trenes de pasajeros. Ahora, hay que ver hasta dónde es aceptable. Pero no creo que se deba desechar la propuesta tan solo por el tema de la subvención por parte del Estado”. 

Loría Salazar subrayó que el proyecto puede experimentar o, incluso, requerir ciertos cambios, pero que deberíamos evitar entrar en un punto de resonancia. Insistió en que no debe asumirse como un proyecto de doña Claudia Dobles, ya que ha estado dando vueltas en el imaginario costarricense desde hace muchos años. Y por último, enfatizó que para mejorar la calidad de vida de los habitantes no basta el tren eléctrico sino que, además, debe ligarse y diseñarse un sistema de líneas de autobús que lo integren al resto de la Gran Área Metropolitana.