Gobierno bien en manejo sanitario y menos en lo económico



“Más que hablar del manejo del gobierno, hay que hablar del Estado”, así se manifestó el exembajador ante la ONU, analista, escritor y exdirector de La Nación, Eduardo Ulibarri Bilbao, este martes 28 de abril en el programa Charlemos

Para Ulibarri, el éxito de nuestro país en la gestión de la emergencia sanitaria se explica, precisamente, por la coordinación de diferentes instancias entre las que se destaca el Poder Ejecutivo y el Legislativo, pero también una multiplicidad de instituciones autónomas. Y añadió: “Si uno toma en cuenta la precariedad de las condiciones económicas y fiscales del país, el manejo, en términos generales, ha sido favorable”. 

No obstante, el exembajador ante la ONU enfatizó que es preciso hacer una distinción entre el manejo de la crisis desde la dimensión sanitaria y las acciones tomadas en materia económica: 

“La dimensión sanitaria es la principal, pero hasta cierto es la que permite un despliegue más rápido de decisiones porque prácticamente no ha sido necesaria la aprobación de ninguna ley para poner en marcha una serie de iniciativas; ahí se han utilizado los recursos, las capacidades y las potestades de la C.C.S.S.” 

Además agregó que, “la parte económica todavía está en proceso. Es inevitable que en una situación de este tipo el Estado actúe de una manera más determinada y requiera recursos adicionales, ya que es la instancia que puede canalizar, por un lado, ayudas o subsidios a familias que han quedado desempleadas, y por otro lado (ya acá sí se requiere ayuda del Poder Legislativo), exonerar del pago de ciertos impuestos y ciertas tasas”. 

Para Ulibarri, no existe un enfoque totalizador que le permita al gobierno transmitir de forma clara de cuál es el conjunto de todas las medidas y de la dirección que llevan. Y ese fenómeno, según dice, tiene que ver más con la comunicación política. “Reitero, dentro de las precariedades económicas del país, sobre todo de la situación fiscal,  creo que se ha actuado bastante bien; mucho mejor en la parte sanitaria que en la parte económica”, apuntó.

Para Ulibarri existen una serie de indicios que sugieren la existencia de una estrategia económica por parte del gobierno. Sin embargo, según dijo, esa estrategia no es suficientemente explícita. 

Existe, según apuntó, un pilar social en la estrategia de acción directa ante la emergencia, el cual se pone de manifiesto en programas para canalizar ingresos de otros destinos hacia las familias que se están viendo más perjudicadas. Y también existe otro pilar relacionado con la atención y contención del tejido empresarial: “Acá yo diría que, por un lado, está el B.C.C.R con su acción en la parte crediticia y monetaria (…) Y por otro lado, están todos los programas destinados a dar moratorias en el pago de impuestos, permitir arreglos de pago en los alquileres de locales comerciales y de oficinas”. 

Esas acciones, en su conjunto, serían, en palabras de Ulibarri, algunos de los elementos que permiten inferir que sí existe una estrategia. “Lo que ha faltado, desde mi punto de vista, es articular todo como un mensaje orgánico”, indicó. Además, según dijo, de momento no existe claridad en cuál va a ser la estrategia una vez se supere la emergencia: “No vamos a poder volver al estado en el que estábamos antes y serán necesarias algunas reformas”. 

Al ser consultado sobre opinión respecto algunos discursos estridentes en relación con la emergencia por el COVID-19, Ulibarri indicó que, pese a que ambas sean expresiones de populismo, no se pueden comparar las declaraciones de alguien como el presidente Bukele y las de quienes exigen que el Estado hoy honre sus deudas con la C.C.S.S. 

“El Estado tiene que honrar sus compromisos con la Caja, es lamentable que a lo largo del tiempo haya incumplido con esas obligaciones (…) Lo que yo cuestiono es utilizar esta coyuntura para exigir y rasgarse las vestiduras que el Estado asuma y pague esa deuda, como hizo, por ejemplo, don Mario Devandas y también el diputado José María Villalta”. 

Por último, Ulibarri censuró la actitud autocrática del presidente salvadoreño y sus frecuentes intenciones de pasar por encima de la institucionalidad de su país, aún incluso contra sentencias de la máxima instancia judicial. “Ahora ha autorizado lo que él llama el uso de la fuerza letal, que es, prácticamente, que le peguen un tiro a quien parezca un marero”, destacó.